Pariendo un disco: Consejos para primerizos 1

Hola chicos cómo va…

En esta ocasión y como para dar comienzo a una serie nueva de artículos tengo el agrado de presentarles una serie de colaboraciónes de nuestra técnica Paulina Chiarantano. Ella me pasó un trabajo de su autoría que ofrece una visión distinta acerca de cómo una banda debería encarar el trabajo en el estudio, para que lo comparta en este espacio del blog con todos ustedes.

Ahi va:

 

¿Vas a grabar un disco o EP en un estudio por primera vez? ¿Grabás en tu casa solo, pero nunca grabaste con tu banda de forma profesional? ¿Se decidieron a dejar de lado las grabaciones feas de ensayos y encarar algo sónicamente atractivo? Esta guía es para vos.

Cuando se pisa un estudio de grabación por primera vez, hay mucha ansiedad e inquietud. En su justa medida, son beneficiosas para llevar a cabo el proyecto y no desmotivarse, pero a veces te pueden jugar en contra. No queremos que pases un mal momento con tus compañeros (ni con tu propia conciencia): La idea es llevarse, además de un buen registro de tu música, un buen recuerdo. Para eso es muy importante ser organizado al punto de poder relajarse y no dejar al azar algunos detalles de producción. Si tienen suerte, un productor artístico se podrá ocupar de esos detalles, pero no todos pueden/quieren contar con uno durante su primera grabación.

Ahora te voy a nombrar algunos puntos que, cuando no son tomados en cuenta, terminan siendo perjudiciales para el ambiente de trabajo pacífico que se requiere durante la producción de material:

Sobre la preproducción

Le llamamos así a la etapa en la cual la banda ensaya, arma los temas, “cierra” los arreglos y letras, reflexiona sobre el sonido que busca y se prepara para entrar al estudio.

1) Determinen el click y ensayen con él

El click (o metrónomo) es visto por gran cantidad de músicos como un “cuco” que les quita espontaneidad y groove. En realidad, los técnicos hemos sido testigos de que, una vez internalizado el metrónomo, los músicos suelen tocar sus arreglos con más seguridad y actitud.

Por otro lado, esta herramienta les puede salvar la vida. Cuando una banda graba con click, existe la posibilidad de editar fácilmente en caso de errores, de “correr golpes” e incluso de tomar una frase grabada con interpretación impecable para usarla dos o más veces (como en el caso de un estribillo, por ejemplo).

El beat también puede guiar a los que tengan que hacer overdubs (sobregrabaciones): Por ejemplo, es normal que en los cortes todos puedan “caer juntos” si se miran, pero como eso ya no puede suceder durante el overdub, es necesaria la guía del click.

En adición a todos estos beneficios, el seteo de efectos como delays y flangers es mucho más prolijo cuando se tiene un BPM (beats per minute) determinado. Al ser efectos que dependen del tempo, si no se aplican de esa manera el resultado es desprolijo y poco convincente.

Para bandas de rock, metal, y pop, las mejoras de calidad con el uso del click son indiscutibles. Para decidir cuál es el mejor BPM para cada canción, lleven un metrónomo a los ensayos y vayan probando qué cifra les queda mejor. Otra manera es calcularlo con una grabación, simplemente contando los pulsos durante un minuto.

Ejemplos de efectos seteados y programaciones correctamente a tempo:

“Don’t leave me now”, Pink Floyd: http://grooveshark.com/s/Don+t+Leave+Me+Now/53X2tT?src=5

“The noose”, A Perfect Circle: http://grooveshark.com/s/The+Noose/4z4T6I?src=5

Ejemplo de alguien que la limó demasiado (bien) con el seteo del delay: http://grooveshark.com/s/08+Queen+The+Prophet+s+Song/oIUPw?src=5

 

Las canciones que llevan cambios de tempo son un capítulo aparte en este asunto: En esos casos, lo mejor es programar el metrónomo con software (haré un tutorial de cómo hacerlo en Nuendo pronto) y luego bajarlo a un archivo de audio para poder reproducirlo en ensayos y durante la grabación.

Hay algunos casos muy particulares en los cuales se puede (y hasta se debe) prescindir del metrónomo, a saber: Bandas de jazz, tango y folklore que requieren de la posibilidad de fluctuar su tempo debido a cuestiones artísticas, así como temas particulares de otros géneros que piden poder tocar más rápido y lento para dar cierta expresión (como un tema acústico).

Es menester que no confundan los criterios artísticos con las pocas ganas de usar el click. Es normal para nosotros escuchar la frase “No usamos click porque nos quita el groove y no logramos el flow que queremos”, o “Queremos que sea más rústico, más vintage”. Muchas veces algunos se escudan detrás de estos argumentos para no incorporar el click porque les resulta incómodo y difícil. Y sí, es verdad: es incómodo y difícil. Pero una vez que pasó la etapa de acostumbramiento, los beneficios son muchísimos.

 

 

Paulina


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